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El cerebro del niño

Publicado por el 10 Jul 2014 en Blog | 0 comentarios

El cerebro del niño

Acabo de terminar de leer el libro «El cerebro del niño» de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson y escribo este post para recomendarlo totalmente a padres y educadores. Este libro te explica el comportamiento de los niños desde la perspectiva del funcionamientos del cebrero y te ofrece estrategias para saber lidiar con las rabietas, los miedos, egoísmos… sabiendo que los niños no siempre actúan de una determinada manera porque «quieren», a veces no saben hacerlo de otra manera y necesitan de alguien que les comprenda para «desatascarse». Cuando tu sabes lo que está pasando en su cerebro te resulta mucho más fácil ayudarle. A modo de ejemplo, ante un niño atrapado por una emoción muy fuerte como el enfado, los autores explican que primero hay que conectar con su hemisferio derecho, el emocional, haciéndole sentir que comprendes que esté enfadado. Una vez hecho esto, cuando el niño está más calmado y ha recuperado el control, está receptivo para que le puedas explicar con la lógica del hemisferio izquierdo, qué ocurre cuando se comporta así y cómo podría hacerlo diferente la próxima vez para no hacerse daño a él ni a los demás. Otra cosa que me ha encantado del libro es que nos propone que utilicemos los obstáculos, en lugar de tratar de evitarlos, como oportunidades para que vayan formando un cerebro mejor preparado para relacionarse con empatía,  saber manejar sus emociones, tener unas relaciones sociales más sanas… Este libro ayuda a ver la educación de los niños de una manera muy distinta, en lugar de estar en contra de todo lo que no sale como queremos, utilizar todas esas situaciones para que a través de ellas podamos dar a los niños la educación que queremos (respeto, conocimiento de uno mismo, gestión de las emociones, empatía…) Espero que os guste y que si os apetece dejéis aquí vuestros comentarios. http://www.casadellibro.com/libro-el-cerebro-del-nino/9788484287148/1976452  ...

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No se trata de evitar que los niños tengan emociones negativas, sino de acompañarles cuando las tienen.

Publicado por el 20 May 2014 en Blog | 2 comentarios

No se trata de evitar que los niños tengan emociones negativas, sino de acompañarles cuando las tienen.

Creo que el trabajo de los adultos no consiste en evitar que los niños tengan emociones negativas como el enfado, los celos, la tristeza o la frustración. Consiste en acompañarles cuando están inmersos en la emoción. El resto de su vida van a seguir teniendo esas emociones porque son parte de los seres humanos. Todos las tenemos y es algo normal. Y ahí nosotros, como padre o madre, tía o abuelo, no vamos a estar para tratar de evitárselas. Lo que si podemos enseñarles es el proceso de identificarlas (darse cuenta qué emoción están sintiendo), aceptarlas (es normal) y tratarlas para que no se dañen a ellos ni a los demás. Por eso tratar de evitar que el niño o la niña se sienta enfadado cuando no consigue lo que quiere dándoselo, o que no sienta celos ocultándole escenas en las que los padres dan amor a su hermanito recién nacido, no ayudan al niño o a la niña. Al niño le ayudará el que sus padres sepan «leer en el niño o niña» qué es lo que puede estar sintiendo y hacérselo saber: “Sé que te sientes enfadado y es normal porque te lo pasas muy bien en el columpio. Pero somos una familia y no siempre se puede hacer lo que tu quieres amor. Ahora nos vamos casa”. Cualquier situación de la vida es un buen momento para aprender. El objetivo no es que el niño llegue al parque, se suba al columpio y regrese a casa y entonces digas: bien, misión cumplida. El objetivo es que durante ese tiempo haya aprendido como funciona el mundo desde el amor y el respeto hacia uno mismo y hacia todo los demás. Por otro lado, el tratar de evitar las emociones negativas en los niños hace que sea muy difícil establecer los límites, porque para evitar que se enfade vas ampliando el límite que habías definido en un principio y para los niños tener unos límites claros es jugar en un terreno seguro, que los padres duden, significa jugar a desafiarles. Pero para eso, uno mismo tiene que saber gestionar sus emociones, saber conectar con la calma y la serenidad. Por eso creo que el mejor regalo que un padre o madre pueden hacer a sus hijos es aprender ellos sobre sus emociones y para ello conocer su mente a través del mindfulness o la...

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Claves para manejar los sentimientos

Publicado por el 6 May 2014 en Blog, Sin categoría | 0 comentarios

Quiero compartir con vosotros unos consejos muy sencillos que he leído en el libro «Tranquilos y atentos como una rana», sobre qué es lo que hay que enseñar a los niños acerca de los sentimientos difíciles. Espero que os sea útil: El arte de manejar los sentimientos es enseñar a tus hijos lo siguiente: Que no necesitas encontrarte arrastrado por ellos o no tienes que apartarlos: puedes sentirlos en tu cuerpo, observarlos y darles atención, hasta que cambian por sí mismos. También puede ser de ayuda expresarlos o dibujarlos: esto es dolor, o esto es enfado; me siento contento, me siento traicionado.  Que tú no eres tus sentimientos, pero que los tienes. No es que sea un llorón, es que estoy triste.  Que todos los sentimientos están bien, pero no todos los comportamientos. El comportamiento puede cambiarse, los sentimientos no. Si os gustó podéis echar un vistazo al libro que está fenomenal: «Tranquilos y atentos como una rana. La meditación para los niños… con sus padres». Eline Snel. Editorial...

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Práctica de Bondad Amorosa

Publicado por el 10 Dic 2013 en Blog | 0 comentarios

Práctica de Bondad Amorosa

Práctica de Bondad Amorosa. Primera parte. Amor hacia tí mismo. Conocí esta práctica a través del Libro Tibetano de la Vida y la Muerte, de Sogyal Rinpoché, hace varios años. Sin embargo no me había dado cuenta hasta ahora, de la importancia que tiene. Veo que la raíz del sufrimiento y los problemas de las personas muchas veces está en que tenemos el corazón malito, que tiene algún dolor que no nos permite querernos a nosotros mismos. Por eso hoy propongo esta práctica. Para los niños y también y especialmente, para los mayores con un niño interior dolido. La práctica tiene varias partes, esta es la primera: Amor hacia ti mismo.   1. Siéntate en la postura de meditación y asienta la mente. Quizás quieras poner la atención en la respiración para evitar distraerte con los pensamientos. 2. Establece la motivación. Hacer esta práctica te va a traer unos beneficios a ti, pero tu pides que no sean solo para tí sino para muuuuchas personas, animales, para el universo entero… quizás para alguien que conoces que lo está pasando mal. 3. Invoca a quien para tí represente el amor más puro e incondicional. También puedes considerar que estás rodeado de toda la gente cariñosa que conoces. Relájate en ese ambiente amoroso. 4. Con tus propias palabras pide ser transformado y bendecido por ese amor y que tú también te conviertas en una personificación de amor. Como respuesta a estas palabras, el amor fluye hacia ti. Puedes visualizarlo como luz. 5. Abriéndote a ese amor repite una y otra vez estas palabras mágicas, sintiéndolas: “Que yo sea feliz” “Que yo esté bien” “Que yo esté protegida” 6. Pasado un tiempo considera que  has recibido este amor y descansa en él unos minutos. Tu corazón está lleno de amor, te sientes cálido y espacioso. 7. Dedica esta práctica para que todo el mundo, al igual que tú, pueda ser feliz y no tenga que sufrir.   “Cuando nos parece que no hay suficiente amor en nosotros, existe un método para descubrirlo e invocarlo” Sogyal Rinpoché....

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Mente y corazón

Publicado por el 3 Dic 2013 en Blog | 0 comentarios

Aprender a no tener la mente distraída y estar totalmente presentes en aquello que hacemos, nos ayuda a que seamos capaces de realizar una actividad de forma más eficiente. De eso no hay ninguna duda. Pero esta capacidad se puede utilizar para tomar una taza de té, para cocinar, para escuchar a otra persona… y también para disparar un rifle y matar a otra persona. La meditación no trata sólo de un entrenamiento mental para que los niños se concentren más y se distraigan menos, sino de una apertura del corazón para ser capaces de sentirse a ellos mismos y sentir a los demás. De esta manera se deja emerger en ellos la empatía, el compañerismo, la bondad… no de una manera impuesta (“tienes que ser bueno”) sino de una manera natural y experiencial. Por eso la práctica de la meditación no sólo ayuda a hacer mejor las cosas sino a ser mejor persona con los demás y con uno mismo.        ...

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Menudo rollo, ¿para qué quiero yo aprender meditación?.

Publicado por el 17 Nov 2013 en Blog | 0 comentarios

Meditación para niños: Menudo rollo, ¿para qué quiero yo aprender meditación?. Muchos niños -y muchos adultos -no saben qué es exactamente la meditación y si les propones aprender a meditar, con razón se preguntaran para qué, teniendo cosas más divertidas que hacer. El objetivo de este artículo es aclarar qué es la meditación y por qué merece la pena dedicar tiempo y esfuerzo a aprender esta práctica. Cuando hablas de meditación a veces la imagen que viene a la mente es la de una persona sentada en un cojín tratando de tener la mente en blanco. Pero realmente la meditación es algo que se practica en todos los momentos del día y no persigue dejar la mente en blanco sino ser consciente de tu actividad mental sin aferrarte a ella.  Un buen ejemplo es el de un alpinista que se entrena en el gimnasio cada día para luego estar en forma al subir la montaña. Su objetivo no es el gimnasio, es la montaña. Con la meditación ocurre los mismo. El objetivo no es sentarse en el cojín, el objetivo es la vida.   El cojín hace que vayas practicando cada día como traer la mente a casa. Es decir, como estar consciente y atento, en el momento presente, sin dejarte arrastrar por los pensamientos o emociones que surjan. Pero la utilidad no es esa, es poder llevar ese estado de presencia y consciencia a todo lo que hagas. Por eso la meditación te ayuda a todo: a estudiar, a hacer un exámen, a tener una conversación en la que escuches realmente a la otra persona, a hacer un deporte, a bailar, a jugar, a cocinar… Como dice el maestro de budismo tibetano Sogyal Rinpoché: La meditación es el estado de no distracción. Hay un pequeño cuento que he escuchado de muchas maneras diferentes pero que en todos los casos viene a decir los mismo: Un estudiante le pregunta a su maestro. –       ¿Cómo te entrenas para lograr la felicidad? –       Comiendo y durmiendo. –       Pero eso lo hace todo el mundo… –       Si, pero no todo el mundo come cuando come y duerme cuando duerme. Si te fijas, es muy extraño que estemos presentes totalmente en aquello que estamos haciendo. Estamos comiendo, pero nuestra mente no está aquí, está pensando en otra cosa. Lo mismo nos ocurre cuando escuchamos a alguien, cuando paseamos por la naturaleza, incluso a veces cuando leemos un libro y después de acabar la página nos damos cuenta de que no nos hemos enterado de nada, porque estábamos pensando en otra cosa. Decía John Lennon: “La vida es lo que pasa mientras hacemos otros planes”. Además la meditación es un proceso de conocer poco a poco a tu propia mente: darte cuenta de cuándo tus reacciones descontroladas te juegan malas pasadas, diferenciar lo que te hace sufrir de lo que te sienta bien, darte cuenta de las emociones que surgen en ti y ser así capaz de gestionarlas… ¿Para qué molestarse en aprender meditación? Para convertirte en el amo de tu vida y para llegar a ser auténticamente...

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Meditación para niños. ¿Qué edad es buena para comenzar?

Publicado por el 17 Nov 2013 en Blog | 0 comentarios

Meditación para niños. ¿Qué edad es buena para comenzar?

Meditación para niños. ¿Qué edad es buena para comenzar? Los niños captan las emociones a su alrededor como si fueran esponjas. Así que imagínate qué agradable sensación tiene que ser para ellos absorber la atmósfera que sus padres crean mientras hacen su práctica de meditación. El olor de un buen incienso, la inmensa quietud… En este sentido los  niños pueden empezar a beneficiarse de la meditación desde que son bebés, gracias a la meditación de sus padres. Sin embargo, en el 2014 en Barcelona, estuve en un evento en el que una persona preguntó al Maestro de Budismo Zen Thich Naht Hanh, si era muy pronto para que su hija de 3 años aprendiera meditación, a lo cual el Maestro respondió: «la verdad es que es un poco tarde, deberías haber empezado cuando estaba en tu tripa». Si de lo que se trata es de comenzar a practicar un método, en mi experiencia he visto que es posible desde los 4 años. Y también desde mi experiencia hay dos grupos muy diferenciados, de 4 a 7 años y de 8 a 12. Cada uno de estos grupos precisa clases de meditación para niños muy distintas, con tiempos, objetivos y actividades adaptadas a ellos. También es útil con los menos de 4 años, poner una aplicación en tu móvil o en el ordenador que haga que cada hora suene un cuenco tibetano 3 veces. Si cuando suena tu paras un momento lo que estás haciendo y conectas con tu respiración, los niños es muy posible que se sientan interesados y lo copien. (Yo lo hago con mi sobrina de 2 años y funciona).  ...

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