Enseñar mindfulness a los niños

Enseñar mindfulness a los niños

meditación para niños
Muchas personas nos sentimos atraídas por enseñar mindfulness a los niños. Y creo que es algo maravilloso, porque el mindfulness o la plena conciencia, es una práctica que nos ayuda a estar en contacto con lo mejor de nosotros mismos, nos hace libres de nuestros patrones emocionales, libres de los juicios y creencias que se interponen entre nosotros y la vida, nos abre el corazón y nos ayuda a que la felicidad de los demás nos importe genuinamente. Es lo que cada uno de nosotros en el fondo estamos buscando – nos demos cuenta o no – y lo que el mundo necesita. Por lo que acercar esta práctica a los niños, es algo que merece muchísimo la pena.

Thay-Shambala-2006-largerThich Naht Hanh, maestro zen nominado como Premio Nobel de la Paz y uno de los grandes impulsores del mindfulness en la educación dice:

“El mindfulness es una herramienta muy poderosa para que los niños aprendan las habilidades que alientan la paz en su interior y en el mundo que les rodea.

Pero si queremos compartir exitosamente la plena consciencia con los niños, debemos antes ejercitarlo y encarnarlo nosotros mismos.

Es importante que los educadores aprendamos a gestionar nuestras emociones para poder ayudar a los niños a hacer los mismo en clase o en casa”.

 

Igual que no enseñaríamos a tocar el piano o a hablar un idioma a alguien si nosotros mismos no sabemos, si deseamos enseñar mindfulness a los niños, comencemos aprendiendo y practicando nosotros mismos.

Es importante que quien vaya a enseñar mindfulness a los niños, ya lo tenga mínimamente integrado, porque comprenderá las dificultades que encierra el proceso, los retos de cada etapa, las posibles confusiones que aparecen…y de esta manera podrá ser de auténtica ayuda a niños y niñas.

No hace falta estar iluminado para empezar, porque entonces quizás sería demasiado tarde. Pero una posible guía puede ser ir compartiendo nuestras experiencias reales:

Cuando hayamos sido capaces de gestionar un enfado a través de mindfulness podremos explicar a otros cómo hacerlo. Cuando hayamos comprobado que en una situación de mucho estrés poner la atención en varias respiraciones con atención plena nos calma, lo podemos enseñar a los demás, porque lo sabemos por propia experiencia. Cuando hayamos experimentado que el simple hecho de desear de corazón que los demás estén bien, nos hace sentir bien a nosotros, podremos compartir nuestro descrubrimiento con auténtico entusiasmo.

Así que podemos contribuir a aportar mayor conciencia y compasión a este mundo primero a través de nuestra propia experiencia y seguidamente compartiendo nuestros descubrimientos con las próximas generaciones.

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