Reaccionar o decidir: La importancia del manejo de las emociones

 

A lo largo del día nos ocurren un montón de cosas. Unas las consideramos agradables, otras desagradables y otras neutras. Estas cosas que ocurren en el mundo exterior producen emociones dentro de nosotros. Por ejemplo, si alguien nos insulta (mundo exterior) se produce la emoción de la ira (mundo interior).

Hay una manera de vivir que es reaccionando.

OCURRE ALGO EN EL MUNDO EXTERIOR = EMOCIÓN = ACCIÓN

Por ejempo, alguien nos insulta, inmediatamente sentimos ira y en menos de un segundo nos lanzamos a insultar de vuelta a esa persona.

Podemos decir que somos controlados por la emoción, es como si ella, la ira, fuera quien mandara, no nosotros.

Y por desgracia, muchas de las veces que actuamos así luego nos arrepentimos porque no elegimos bien lo que más nos convenía hacer.

 

Hay otra manera de vivir que es decidiendo cómo queremos actuar.

OCURRE ALGO EN EL MUNDO EXTERIOR = EMOCIÓN = DECIDIMOS COMO QUEREMOS ACTUAR = ACCIÓN

En este otro caso, la persona reconoce la emoción, es capaz de verla, de esa manera no es controlada por ella. Hay un espacio entre la emoción y la acción, en el cual decidimos qué hacer. Ese espacio es lo que nos hace libres.

Por ejemplo, alguien nos insulta, sentimos ira pero no nos dejamos llevar por ella, en su lugar acudimos a información que hemos aprendido y que nos puede ayudar a entender qué está ocurriendo y por tanto qué es lo mejor que puedo hacer. Algunos ejemplos de esta información podrían ser:

– Nos damos cuenta de que esa persona está enfadada, que tendrá sus razones, que quizás está teniendo un mal día, algo terrible le puede estar ocurriendo y que probablemente ni siquiera tenga nada que ver con nosotros. No nos sentimos el centro del universo, pensando que es que tiene algo en contra nuestra.… (¿no nos ha pasado nunca a nosotros que por tener un mal día hemos hablado mal a alguien que no se lo merecía?).

– Nos damos cuenta de que el que se tiene que sentir peor en esta situación es él. Porque por experiencia sabemos que estar enfadado e insultando a los demás nos hace sentir mal, si no en el momento – porque no nos damos cuenta – seguro que luego.

– Además sabemos que meternos en una pelea o enfadarnos nos va a hacer sentir peor, es posible que nos amargue el día. Es posible que saque lo peor de nosotros. ¿De verdad quiero eso?.

En lugar de insultarle de vuelta, decidimos alejarnos para que se tranquilice, o seguir nuestro camino, o incluso sonreirle con cariño porque hemos empatizado con él. O puede que decidamos denunciarle a la policía, pero lo haremos desde la conciencia, no desde la emoción del enfado. Lo haremos porque hemos decidido que es lo correcto, no porque nos hemos dejado llevar por la emoción.

La meditación en este sentido nos ayuda de dos maneras:

1. Nos ayuda a encontrar ese espacio entre la emoción y la acción.

2. Nos ayuda a ir conociendo la mente, elaborando un almacén de información valiosa que nos permite tomar la decisión más acertada en este tipo de situaciones.

El objetivo de este video es que los niños comprendan cómo funcionan las emociones para que no se vean atrapados por ellas sin saber ni lo que está ocurriendo.

Podemos ver el video con los niños y después charlar con ellos sobre lo que han comprendido, si a ellos les ha pasado alguna vez algo parecido a lo que le pasó a David, cómo acabó la historia…

Espero que os sea útil.

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