El azúcar y los niños

gominolasA veces los niños se comportan de manera caprichosa, están muy eufóricos y sobreexcitados y los padres no entienden el motivo de su comportamiento. Una de las razones puede ser sencillamente el haber consumido azúcar refinada.

Desde Coco Tips hemos pedido a Ana Moreno, experta en nutrición, que nos explicara como afecta el azúcar en el comportamiento y la energía de los niños y qué alternativas pueden ser más beneficiosas para ellos. Esto es lo que nos ha contado:

“Se debe prescindir de la bollería, de los dulces y las chuches en la alimentación de los niños ya que el azúcar contenido en ellos no sólo les resta energía sino que también les afecta al estado de ánimo.

Al consumir azúcar refinada se produce un estado de euforia e hiperactividad en el organismo, porque aumentan los niveles de insulina en sangre. La insulina crea en el cerebro el mismo estado que el alcohol en alcohólicos, les excita, descentra y les evade de la realidad. Más que un alimento es una droga, por ello los niños y adultos nos hacemos adictos a ella: Cuando disminuye la cantidad de azúcar en sangre, se les pasa la hiperactividad y la euforia dando lugar a reacciones caprichosas, llantos, frustración y enfados sin motivo aparente.

Por otro lado, aparte de sus implicaciones psicológicas, el azúcar desgasta el organismo, porque lo acidifica. Podemos decir que el azúcar es un ladrón de calcio, un mineral alcalino imprescindible para el crecimiento, que el organismo destina a neutralizar la acidificación de la sangre tras la ingesta de azúcar refinado. Por eso el azúcar actúa como un antinutriente, un antagonista que impide la absorción de otros nutrientes, implicado en caries, alcoholismo, obesidad, diabetes, artritis, asma, hiperactividad, cáncer, hipoglucemia, venas varicosas, osteoporosis, depresión, dolores de cabeza, etc.

Los siguientes son algunos alimentos que gustan mucho a los niños pequeños y que les ayudarán a equlibrar su nivel de energía:

  • Las cremas hechas de frutos secos crudos triturados (almendras, avellanas –evitar la de cacahuete, por contener una sustancia tóxica denominada aflatoxina-) y de semillas (especialmente la de semilla de sésamo o tahini, muy rica mezclada con garbanzos cocidos en el “hummus”);
  • Las frutas frescas y desecadas;
  • Las patatas cocidas o al horno;
  • La pasta integral con verduras o con salsa casera de tomate;
  • Los batidos verdes hechos con frutas dulces, hojas verdes y agua (sin lácteos);
  • Los batidos de leches vegetales (evitar la leche de soja pero consumir la de avena, almendras, avellanas o arroz) con frutas y sin azúcar; y
  • Las hamburguesas vegetarianas hechas con avena, alubias, lentejas, garbanzos o arroz integral”.

Ahora le toca a cada uno comprobar esta información observando a sus propios niños.

Si tienes alguna experiencia en este sentido que pueda ser útil para otros por favor compártela aquí.

 

Más información sobre Ana Moreno: www.anamoreno.com, www.coachnutricional.com, www.lafuentedelgato.com

www.cocotips.es

 

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